Rol On the Line

[Opinión] Jugando en el Apocalipsis

De un tiempo hasta esta parte he notado un auge de lo postapocalíptico en distintos medios, ya sea en cines (no olvidemos que George Miller ha vuelto de forma flamante con Mad max), la televisión con series tales como The Walking Dead o la popular Juego de Tronos (que no deja de tratar de un apocalipsis en ciernes mientras la gente se mata entre si por poder y politiquea), el comic (Crossed de Garth Ennis, Freak Angels de Warren Ellis o BPRD: hell on Earth de Mignola) los videojuegos (Rage, Left for Dead, Dead Island, Last of Us o la franquicia Fallout que ahora vuelve a repuntar con una cuarta entrega numerada) y en los juegos de rol, aunque creo que la moda aún no ha desembarcado con toda su fuerza en España ya hay numerosos juegos post-apocalípticos anunciados y pendientes de ser publicadas. Actualmente podemos encontrar, entre otros, Postapocalyptica de Frank Guerra, Apocalypse World de Vincent Baker, Plenilunio (basado en la obra de los hermanos Luis Royo y Rómulo Royo) y la serie El Fin del Mundo de Álvaro Loman…y están pendientes de salir juegos como el transhumanista Eclipse Phase (parece ser que su licencia no termina de animar a los responsables a publicarlo) Mutant: Year Zero o Degenesis.

Autor: Emmanuel Martínez https://www.patreon.com/Lema000?ty=h

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Lo cierto es que no es de extrañar que en estos tiempos de zozobra económica, crisis política y medioambiental, ambiente prebélico en según que zonas del mapa o directamente bañado en sangre y plomo estos mundos, acabados, llenos de decisiones duras, ruinas y si, pintorescos lugares y personajes, estén revalorizándose. Hay ganas de acabar con todo y en cierto modo de empezar de nuevo. Como es inviable y si pasase lo más probable es que acabásemos más muertos que el dodo empleamos la ficción para coquetear de forma sana con esta idea.

Y no es menos cierto que muchos de estos mundos postapocalípticos son hijos de apocalipsis que generalmente se deben o bien a plagas de algún tipo, guerras nucleares varias o causas sobrenaturales de distinta índole (desde la ira de Jehova hasta el retorno de Cthulhu y sus amigos) que afectan a mundos contemporáneos a los nuestros o más futuristas. Pero algunos nos llevan a otros momentos o lugares, reales o ficticios poco importa, y aportan un extra de frescura a un concepto que en ocasiones parece querer ser demasiado reconocible en cuanto a sus referencias y prefiere estar intimamente ligado a otras franquicias. A menudo el postapocalipsis pasa a ser un parque de atracciones por donde desfilan una cohorte de personajes pintorescos y todo es, de una forma extraña, sorprendentemente positivo o al menos llamativo. La mugre, el dolor y el miedo se solapan con armas extrañas, vestimentas estrafalarias y curiosas costumbres.

Me refiero, por ejemplo, al español Anno Domini :Adventus Averni ad Terram, un juego de rol escrito por Manuel J. Sueiro, Antonio Alvarez de Morales Amorós y Juan Antonio Huertas Domínguez que en su día fue el buque insignia de la desaparecida Libros Ucronia, libro que bien se merecería un retorno flamante en mitad de este boom de lo postapocalíptico porque el concepto es bien interesante y se plasmó en toda su crudeza tanto en texto como en dibujo. Sencillamente los temores de los cristianos medievales sobre el año 1.000 estaban bien fundados puesto que los demonios entraron a tropel en la Tierra y la conquistaron sin problema, aniquilando ejércitos de fieles en desigual batalla y haciendo al Bajísimo amo y señor del mundo. En el momento del juego más de dos siglos han pasado desde aquellos terribles hechos, los demonios crían fieles como quien cría ganado para corromper sus almas y la Tierra se está infernalizando. La poca resistencia a la ocupación viene de los escasos fieles de las Tres Religiones que siguen libres, enfrentados entre si y con el mundo infernal en el que viven. Los horrores del infierno medieval están presentes por doquier, pues la violencia y el horror en todas sus formas (EN TODAS) acechan a estas almas aún puras. Como concepto me parece realmente genial, una especie de Aquelarre postapocalíptico en el que los recursos escasean en todas sus formas y el miedo, la locura y la corrupción son algo muy presente. Dios no ha mandado sus ángeles, Dios no ha dicho nada. No hay Segunda Venida. No hay refugio, no hay posibilidad de encontrar salvación en el mundo terrenal ni posibilidad alguna de mejora, solo la dura resistencia que antecede a la muerte y el juicio de las almas. Pero aún así los humanos libres siguen apretando los dientes y picando a la enorme bestia demoníaca de ocupación.

Este juego, como tantos otros, ha tenido el mérito de construir un postapocalipsis ambientado en un lugar que nos es ajeno y apelando a sentimientos, miedos y creencias que no son las nuestras. No hay grandes científicos con ambiciosos proyectos para mejorar la vida del hombre, no hay remanentes de las gloria del pasado en forma de ejércitos y los miedos…los miedos sin bien son muy humanos desde luego toman las formas de las imágenes que nuestros antepasados cincelaron en los portones de las iglesias, garabatearon en libros de leyendas o escucharon en los ritos religiosos de sus iglesias. No hay bombas nucleares ni extraños mutantes, no hay maravillas en este postapocalipsis, solo horrores. Es algo que hecho en falta en otros juegos donde casi, y digo casi, a uno le entran ganas de empacar la cosas y subirse al carro del yermo.

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Esta entrada fue publicada en 22 junio, 2015 por en #6, Opinión y etiquetada con , , , .

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